¿Cómo y dónde acariciar a un gato?

Como norma general, a la mayoría de los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas. Por el contrario, no disfrutan tanto del contacto en la barriga, el lomo y la base de la cola.

Cuando vayamos a empezar con las caricias, es importante hablarle a tu gato, de una manera tranquila y cercana. Utilizá el tono tierno y cariñoso, para generar un clima de tranquilidad y de que todo está bien.

¿Qué tener en cuenta?

 

Antes de empezar, buscá un lugar tranquilo de la casa. Puede ser en aquel donde él pasa más tiempo, ya sea jugando o simplemente durmiendo. Es importante que cuando vayamos a dar el masaje y acariciar, tanto el gato como vos estén muy tranquilos.

La clave es conceder al felino la capacidad para elegir y controlar las interacciones. Por ejemplo, es importante que manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado.

También es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo. Es decir, tener en cuenta los signos de disfrute y rechazo de nuestro compañero peludo.

Signos de disfrute del gato:

 

  • Mantiene la cola erguida e inicia el contacto.
  • Ronronea y hace algo parecido a amasar con las patas delanteras.
  • Mueve suavemente la cola de lado a lado mientras la estira en el aire.
  • Exhibe una postura y una expresión facial relajadas, con las orejas apuntando hacia delante.
  • Te empuja con cariño si detnés las caricias, para indicar que continúes.

 Signos de rechazo o tensión:

 

  • Se le eriza el pelo o contrae la espalda.
  • Mueve o agita la cola de manera brusca.
  • Aplana las orejas y las orienta hacia los lados o hacia atrás.
  • Gira bruscamente la cabeza para encararte a vos o a tu mano.
  • Te muerde, aparta o golpea tu mano con una pata.

 Algunos consejos:

 

  • Si hay niños en casa, ayudalos a reconocer cuándo el gato está relajado y cuándo se está poniendo tenso. Si los niños son todavía muy pequeños, habrá que vigilar todas las interacciones para evitar malos entendidos. Además, los más pequeños pueden asustar al gato con sus movimientos bruscos y pueden ser especialmente insistentes a la hora de acariciarlo o interactuar con él.
  • A muchos felinos les encanta recibir caricias de sus propietarios, pero para aquellos que no las disfrutan y sólo las toleran por obligación pueden representar una importante fuente de estrés.
  • Evitá tocarlo de una forma que ya sabés que no le va a gustar y tampoco toques ninguna de sus zonas prohibidas.

Acariciar a nuestro gato tiene altos beneficios para ellos y para nosotros. Está comprobado, que cuando acariciamos a un gatoliberamos endorfinas, las llamadas, hormonas de la felicidad y esta acción produce bienestar y paz tanto a nosotros como a ellos.